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Turismo de Experiencias: ¿vivo o muerto?

jueves, 21 de abril de 2016

Turismo

 

Hay quien afirma que el turismo de experiencias ha muerto, y que hay que explorar nuevos conceptos …

Por mi parte, a la hora de diferenciar lo “experiencial” de lo “no experiencial” (aunque hasta estar tumbado sin hacer nada puede ser toda una experiencia) el factor determinante ha sido la motivación subyacente del viaje, así en el lado de lo experiencial se han situado las motivaciones específicas frente a las genéricas de ocio y descanso (y dejarse llevar por lo que un destino pueda ofrecer).

Sin embargo, sí es cierto que el concepto “experiencial” se ha adoptado como eslogan de comunicación de casi cualquier cosa, hasta la saciedad, acabando con su capacidad de diferenciar unas propuestas turísticas de otras, y esto, en mi opinión, es lo que está provocando una huida hacia la búsqueda de nuevos argumentos comerciales.

Os dejo un artículo de David Mora en el que dibuja un nuevo horizonte:

http://www.hosteltur.com/114989_turismo-experiencias-ha-muerto.html

Partiendo de dos visiones diferentes del tema, sería interesante recoger, y para ello tenéis hasta el martes 19,  vuestra visión sobre el tema, desde aclarar el concepto que tenéis de lo que es experiencial y lo que no, hasta cual es o debe ser su futuro.

 

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  1. modesto
    viernes, 22 de abril de 2016 a las 20:00 | #1

    Es verdad que en los últimos años, se ha visto un uso excesivo de la palabra experiencia para atraer los turistas , además casi siempre la palabra era acompañada por un adjetivo, como única, inolvidable, maravillosa etc. etc., para reforzar el carácter extraordinario del destinos o del producto turístico.
    Muchas de estas experiencias se sumaban a otras sin dejar un recuerdo indeleble o más fuerte en las mentes de los turistas . La nueva tendencia es hacer referencia alas emociones, así como sugieren varios los estudiosos y expertos de comunicación citados en el articulo de David Mora. El articulo afirma que a veces el uso del concepto “experiencia” no era el más indicado , como por ejemplo viaje en el caribe en un todo incluido, estoy de acuerdo pero es también verdad que si imaginamos a una pareja de Ciudad Real que nunca ha visto una playa, para ellos, sí sería una experiencia inolvidable un todo incluido en el Caribe!
    Desde el punto de vista de las empresas turísticas está claro que si todos los destinos y los productos turísticos se promocionan definiéndose una “experiencia que hay que vivir”, para destacar y diferenciarse , hay que encontrar otro “concepto” que además , en mi opinión, sea más contundente y que no se pueda juntar , con ligereza y suficiencia , a todo destino o producto turístico, o sea un “concepto” que el mismo usuario perciba como un valor difícil de encontrar en cualquier destino o producto turístico. Estoy de acuerdo , con Mora , en considerar las emociones como el punto sobre el cual se puede hacer palanca para mover los turistas hacia una u otra opción. Las emociones que se sienten, se prueban en las experiencias que se viven son las que verdaderamente dejan huella en las mentes de los turistas, y son al final las que se quedan y que se transmiten a los demás , las que motivan a los turistas a compartir lo vivido y aconsejarlo.

  2. omar
    sábado, 23 de abril de 2016 a las 16:26 | #2

    “Aquí la confianza es muy importante por lo que una experiencia positiva hace que la gente nos recomiende”. Esta frase resume la motivación de todas las estrategias de marketing turísticas vigentes y venideras.
    El turismo es un sector tan dinámico que sus actores están obligados a renovar continuamente sus estrategias de marketing para estar a la altura de un cliente cada vez más experimentado, más exigente: en lo que va de siglo hemos pasado de vender experiencias a ofrecer emociones.
    En pos de la innovación, la autenticidad y la diferenciación aparece el concepto de turismo de experiencias que consiste en la creación, promoción y comercialización de experiencias turísticas: vivencias que se graben en la memoria, como ese primer beso, cuyos recuerdos nos acompañará el resto de la vida.
    El turismo de emociones busca tender puentes emocionales entre el destino y el cliente con el fin de conseguir la tan deseada fidelización. Como decía un bloguero: “un viaje sin emoción es como un beso sin pasión, cae en el olvido”.
    No obstante, los dos conceptos no son excluyentes: diría yo que son complementarios.
    Cuando David Mora, consultor y profesor de Turismo apunta que “los viajes deben ser propuestas para sentir emociones: la clave reside en diseñar vivencias irrepetibles que nos alejen de lo cotidiano y crear así recuerdos memorables”, entramos de lleno en el terreno de las emociones, donde se busca más a enamorar al turista con actividades novedosas que quedarán para siempre en sus recuerdos.
    Quizás la famosa frase del filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo “el fin justifica los medios” en el ámbito de la estrategia política se puede transponer al terreno turístico con otra que promete dar guerra de David Mora que reza: “las experiencias son el medio para alcanzar las emociones”.
    Es decir: habrá que vivir estas experiencias del destino turístico para llegar a estas emociones que resultan ser más personales, exclusivas, inolvidables.
    Este “turismo de emociones ” es una etapa más en la estrategia de marketing relacional que, al fin y al cabo, tiene como propósito fidelizar al cliente: el dinamismo del sector turístico propiciará otra terminología en el futuro. Continuará.

  3. sophies
    domingo, 24 de abril de 2016 a las 20:58 | #3

    El artículo de hosteltur me ha parecido muy drástico en afirmar que el turismo de experiencias ha muerto por el uso indiscriminado que se ha hecho del término durante los útlimos años, primeramente porque es muy difícil definir el concepto de “experiencia” porque estas son increiblemente subjetivas. No sé si es oportuno hablar de una “segunda fase” para referirse al tursimo de emoción: en mi opinión la emociones y las experiencias están relacionadas demasiado estrictamente como para poder distinguirlas de forma tan tajante. Por ejemplo, para definir una experiencia turística se utilizan palabras como “sentido de alegría” y “sensación de disfrute”, palabras que se refieren a la esfera de las emociones. Es más, ¿acaso no es una experiencia un simple medio para que se produzca una emoción? ¿Y no son las emociones lo que buscan los turistas a la hora de elegir un destino, e incluso determinantes por ejemplo en la elección de un alojamiento turístico? Personalmente, cuando pienso en una experiencia de viaje pienso más en las emociones que espero que ese viaje me proporcione que en el destino en si o en el tipo de paquete turístico. Por consiguiente estoy totalmente de acuerdo con mi compañero Modestino que afirma que para una pareja española que vive todo el año en una ciudad un todo incluido en el Caribe puede ser una EXPERIENCIA inolvidable, porque producirá en las personas un recuerdo de las sensaciones y emociones que el entorno les ha provocado.
    En conclusión, no creo que el turismo experiencial haya muerto ni que hayamos entrado hace poco en la era del turismo de las emociones. Siempre han habido experiencias que provocan emociones: quizás sea solamente un problema de definición.

  4. Jesus Molina
    lunes, 25 de abril de 2016 a las 17:39 | #4

    Cierto es que en los últimos años todo era experiencias, incluso determinados pequeños paquetes complementarios se vendían con ese nombre “Experiencias”, una experiencia como tal es algo que vives por primera vez y nunca antes lo habías vivido, está bien las experiencias pero creo que se ha machacado tanto su uso que ya no es lo que en principio debía ser.
    Ahora se comienza a hablar de las emociones, ¿qué es turismo de emociones? Una emoción es algo que sientes en tu interior, algo en ocasiones indescriptible y en otras que te hace rememorar un tiempo pasado, está sería una manera de describir una emoción.
    Pues bien para mí no existe una cosa sin la otra, no considero que el turismo experiencial esté muerto y ahora sea el turismo de emociones el que empiece a florecer, considero que un turismo experiencial no existe sin un turismo de emociones, cada vez que vamos a un sitio vivimos una experiencia y experimentamos unas emociones en nuestro interior, pero claro siempre y cuando no se llegue a repetir el destino tanto que se nos haga familiar, sino que se visiten nuevos lugares y se realicen distintas actividades, siendo así experimentaremos nuevas emociones y no se perderá nada, pienso que hay que realizar otro tipo de enfoque a la hora de promocionar ambas cosas.
    Por poner un ejemplo de algo que sería un turismo experiencial y un turismo de emociones, Visitar un lugar exótico y disfrutar de su naturaleza y su historia, como Machu Pichu, desde mi punto de vista personal sería la primera vez que lo visite por lo tanto sería una experiencia, y una vez en las ruinas, no sé qué tipo de emociones sentiría, pero por ejemplo podría ser estar en un sitio en los que las primeras civilizaciones estaban asentadas y vivían.
    Otro ejemplo más cercano, realizar puenting en la alpujarra, al igual que en el ejemplo anterior sería una experiencia puesto que nunca he realizado esta actividad y emocionalmente posiblemente sentiría algo como libertad, subidón de adrenalina, algo de miedo…
    En definitiva y todo desde mi punto de vista personal creo que lo que no se ha hecho bien es sobrexplotar el concepto de experiencia en el turismo, ya que no siempre puede ser experiencia si ya hemos visitado ese sitio una docena de veces, pero si es cierto al menos para mí que las experiencias llevan ligadas determinadas emociones.

  5. Matteo Arsenio
    lunes, 25 de abril de 2016 a las 22:57 | #5

    En mi opinion creo que en este articulo se exagere un poco afirmando que el túrismo experiancial haya muerto y que se vaya en pos de un turismo emocional.
    Los conceptos de experiencia y de emocion no se pueden separar, al contrario creo que sean complementarios.
    Estoy de acuerdo con el hecho de que haya sido un fallo lo de sobreexplotar el utilizo del concepto de experiencia en la oferta turistica.
    Con el intento de captar un cupo mayor de turistas se ha abusado del termino y ademas ofreciendo a veces paquetes o destinos que de “autentico” y de “experiencial” no tienen ni la pinta.
    Pa poner un ejemplo y desde mi punto de vista, no veo nada de experiancial ni de emocional en lo que ofrecen algunos paquetes tipo “todo incluido” en resorts situados en destinos vendidos como “autenticos paraisos”, como por ejemplo puede ser Cancùn.
    En mi opinion, en este caso, lo que se está vendiendo es nada màs que un “paraiso irreal”, un ecosistema encerrado que nada tiene a que ver con la realidad y la pobreza que hay alredodor y desde el cual los turistas ni siquiera salen, ya que tienen su “comida preparada”.
    En definitiva mas que hablar de la necesidad de un cambio desde el turismo experiencial hacia un turismo emocional, seria mejor hacer un analis sobre los errores cometidos en la strategia de oferta de viajes experienciales y empezar a pensar a los remedios posibles. Se deberia ofrecer algo autentico y no algo que de autentico tiene solo la “portada”.

  6. montsepolo
    lunes, 25 de abril de 2016 a las 23:28 | #6

    En los últimos años el turismo de experiencias se ha convertido en una de las tendencias turísticas. Esto ha ocurrido porque las empresas del sector se han dado cuenta de que el turista ya no sólo busca consumir un producto, sino una experiencia que dé como resultado un recuerdo duradero y satisfactorio de lo vivido durante su viaje.
    Las empresas complementan, cada vez más, sus productos tradicionales con otros que ofrezcan a sus clientes vivir una experiencia única. Sin embargo, el turismo de experiencias se ha ido quedando atrás para dar paso a una nueva tendencia, el turismo de emociones. En mi opinión, no creo que el turismo de experiencias haya muerto, sino que ha dado lugar a otro tipo de turismo emocional que no deja de estar relacionado con las experiencias que vive el turista en su viaje. Así, si gracias a una buena experiencia el turista tiene buenas emociones y un recuerdo feliz de lo vivido en su viaje estará dispuesto a repetir y además lo recomendará a sus amigos y conocidos. Por tanto, la mejor manera de fidelizar a las personas en el turismo de emociones es a través de la satisfacción.
    Para ello en el futuro las empresas deberán centrarse en conocer los gustos y necesidades de sus clientes tratando de generarles un valor añadido, esas emociones que harán del viaje un recuerdo inolvidable para la persona. Las empresas deberán de tener en cuenta además que para este tipo de turista es esencial la calidad. Los avances tecnológicos han permitido que los turistas de hoy en día, y más aún los del futuro, nos informemos previamente a través de la red y demandamos una experiencia que se ajuste a lo prometido, así como que contemos a través de las redes la experiencia o las emociones que hemos vivido durante nuestro viaje.

  7. PabloGV92
    martes, 26 de abril de 2016 a las 14:18 | #7

    Considero que el turismo de experiencias no ha muerto, simplemente se ha diluido entre aquellos paquetes turísticos que se denominan como tal pero que no ofrecen nada extraordinario. Sí estoy de acuerdo en que el término se ha viciado y se ha utilizado “experiencias” como reclamo, al tratarse de un tipo de turismo que estaba (y está) en alza. Ante esta tesitura, creo que aquellas empresas que de verdad ofrecían algo distinto y alternativo se han visto perjudicadas.

    Respecto a la aparición del turismo emocional, tengo la sensación de que ocurrirá lo mismo que con el de experiencias. Empezará a utilizarse cada vez con más frecuencia esta denominación porque es lo que ahora está de moda y atrae, y volverá a repetirse la misma situación: término sobreexplotado, aparición de uno nuevo para desmarcarse y atraer a los turistas cansados de lo convencional, y de nuevo a utilizar la última denominación hasta la saciedad.

    El turismo de experiencias y emocional (o como vaya a llamarse en unos años) existe. Hay paquetes turísticos que realmente ofrecen “experiencias que despiertan las emociones” y el único camino para que no afecte la sobreexplotación de las etiquetas es que los clientes salgan satisfechos y a través del boca a boca, con las puntuaciones en Internet, etc., la empresa turística se abra un hueco en el mercado.

    Conclusión: Un buen servicio y un trabajo bien hecho que deje satisfechos a los clientes, ofreciendo realmente algo alternativo a lo convencional, es más que suficiente para que los términos sean algo secundario y las empresas turísticas puedan seguir adelante.

  8. j.rossi
    martes, 26 de abril de 2016 a las 19:32 | #8

    El concepto de “experiencia” es objeto de debates en tema de turísmo con cada vez mas frecuencia.
    El artículo denuncia una sobredosis del termino y su abuso, y deja una definición del mismo. Experiencia es algo novedoso que genera emociones y recuerdos. Aquí el termino clave: “emoción”. Las emociones son sentimientos que no se pueden controlar o prever, a pesar de todo. Creo que la mejor forma de considerar el turísmo es de manera sujetiva. El dicho: “Trata a los demás como querrías que te trataran a ti” podría ser una buena filosofía a seguir. Pienso que el concepto de turísmo, y mas en particular hablando de turísmo de experiencias, tiene que ser considerado como sujetivo. Cada experiencia aporta emociones, que sean positivas o negativas. El turista se queda con lo bueno y con lo malo de su viaje, desde siempre. Cada viaje es una experiencia. Es tarea del personal que se dedica a este sector hacer lo posible para regalar momentos positivos a las personas que deciden viajar. El contacto con las tradiciones del sitio, algo que no se pueda conocer de verda de otra forma, esto es lo que rende único cada pueblo, cada ciudad, cada país.
    El turísmo de experiencias y de las emociones no ha muerto y no morirá nunca, hasta que la ultima persona de este mundo no haya conocido lo mas mínimo rincón del planeta.

  9. ana.ga
    martes, 26 de abril de 2016 a las 20:37 | #9

    En mi opinión decir que el turismo de experiencias a muerto es un poco radical como han puesto otros compañeros, creo que este turismo esta en auge y que todo el mundo quiere emociones pero para ello tiene que vivir una experiencia.
    En lo que si estoy de acuerdo en la sobre explotación de esta palabra ya que cuando buscamos este tipo de turismo buscamos algo único y que siempre supere nuestras espectativas, pero lo que ocurre que a todo se le está relacionando con turismo de experiencias cuando en realidad no es así pero por llevar esta palabra parece que el servicio tiene un plus añadido.
    Por lo que creo que las emociones van de la mano de la experiencia, puede ser que se haya desgastado el término como el de sol y playa pero es lo que los turistas están dispuestos a pagar por cosas únicas que aunque estén explotadas no las puedes vivir en otro lugar.
    La reflexion seria que tipos de destino o actividades se podrían aprovechar de este término sin dañar la imagen del turismo de experiencias.
    Vivimos en un mundo muy cambiante y todos vamos buscando nuevas experiencias y creo que el ser humano nunca dejara de buscar nuevas emociones.

  10. ana.cochofel
    martes, 26 de abril de 2016 a las 21:56 | #10

    Antes de todo, creo que para poder reflexionar sobre la existencia de este tipo de turismo, hace falta contestar a las preguntas¿ Qué es el turismo experiencial? ¿Qué es una emoción? Según Walter Benjamin: Una experiencia es una vivencia que nos aleja de lo cotidiano para transformarse en memorable. Por tal, si una vivencia turística no es algo novedoso, placentero y que logra un recuerdo positivo en nuestra memoria, no puede considerarse, una autentica experiencia. Pero los problemas y el debate que este tema aporta es más profundo que esto. Por un lado,desgraciadamente, este concepto ha sido demasiado utilizado como forma para vender el producto turístico saliendo de la cotidianidad del turismo de masas, lo que al final vulgariza y disminuye su importancia ya que todos los paquetes son “experiencia”. Por otro, el viaje en si mismo ya supone una ilusión, y una propuestas para experimentar emociones.
    Sin embargo, en mi opinión, no creo que este tipo de turismo esté muerto. A parte del turismo, experiencial utilizado como portfolio de productos de una empresa, está el turismo emocional. La diferencia entre las experiencias y las emociones es que las experiencias son el medio para alcanzar las emociones. Si las experiencias están bien construidas, implican al visitante, las emociones se generarán en el turista, le habrán hecho sentir y le habrán transformado un poco.
    Por lo tal, habrá que crear nuevas formas de viajar. Sabiendo que es el factor humano el que conseguirá esas emociones, por ejemplo, se podrá incorporar el turista en las comunidades locales y el viaje sostenible, generando verdaderas experiencias. Además el viajero adquiere el poder de “cambiar” algo de forma positiva y de adquirir nuevos aprendizajes, cambiando a si mismo.

  11. carmentb1
    martes, 26 de abril de 2016 a las 23:32 | #11

    El turismo de experiencias se podría definir como el conjunto de vivencias, sensaciones o percepciones que recibimos antes, durante y después de un viaje. Al fin y al cabo es una vivencia y/o recuerdo la cual fotografiamos, recordamos y compartimos con nuestros amigos y familiares cuando volvemos a casa. También es una sensación de querer estar allí donde los demás ya han estado y vivir lo que ellos han vivido, esto nos crea unas expectativas que nos animan a conocer nuevos lugares. De estas experiencias nacen así las emociones, que pueden ser tanto positivas, como negativas, pero las cuales te hacen sentir. Sentir de manera diferente la estancia, la visita o el destino.
    Por lo que estoy totalmente en desacuerdo con la afirmación “el turismo de experiencias ha muerto”. Ciertamente, es adecuado indicar que, quizás, se haya abusado de él, puesto que el objetivo es captar el mayor número de turistas. Pero el turismo de experiencias es y será cada vez más importante y por tanto más demandado, ya que el ser humano es un 20% racional y un 80% emocional. Esto quiere decir que hay una clara necesidad de diseñar productos turísticos emocionales. Asimismo los turistas huyen de la monotonía y lugares comunes. Un claro ejemplo de ello, de cara al futuro, sería el turismo de experiencia online. Las plataformas online son claves para poder generar sensaciones a través de videos, ya que son más creíbles y dan más seguridad al cliente que unas imágenes retocadas. Si una imagen vale más que mil palabras, muchas imágenes en sucesión y en movimiento son la clave para convencer al turista de que van a ser momento inolvidables.

  12. sylviean
    viernes, 29 de abril de 2016 a las 01:19 | #12

    Pienso que el turismo de experiencias no ha muerto (una palabra que, en mi opinión, es demasiado fuerte). Quizás ha pasado por un periodo difícil ya que como mis compañeros pienso que han utilizado la palabra « experiencia » de forma demasiado generalizado. Así que, yo creo que justamente esta muy activo, de otra forma, pero muy activo y muy presente.
    Simplemente puede que la gente empieza y espera mucho mas de lo que puede aportar este tipo de turismo. Es decir, se hacen expectativas sobre lo que va a pasar aunque cada viaje y experiencia trae con ella unas emociones diferentes para cada persona.

    Para mi, un viaje significa una experiencia y una experiencia significa emociones.

    A veces, no es solo la experiencia, sino la emoción en si, en un lugar determinado que nos hace pensar en aquel momento con, por ejemplo, nuestros seres queridos que desgraciadamente se han ido demasiado joven. Aquí hablo de mi propia experiencia, he perdido a una amiga/hermana después de las vacaciones hace ya mucho tiempo. Pero cada vez que vuelvo a mi pueblo en verano y que hago la actividad que solíamos hacer juntas me rellena de emociones inexplicables y les pasa lo mismo a su padre y hermano. Cuando vienen de vacaciones, el primer día es siempre el mas difícil, es suficiente mirarnos en los ojos y sabemos en lo que piensa. Pero luego, podemos hablar y recordarnos las tonterías que hacíamos o una anécdota de aquel momento y llenar nuestros corazones de risas y pensamientos. También es una forma de turismo de emociones, aunque no es el mismo turismo de emociones que pueden ser de sensaciones fuertes etc. de las que hablan mis compañeros, son emociones muy distintos.
    En mi opinión, cuando uno vuelve al mismo destino es porque le genera algo en el interior, una necesidad pero también puede ser simplemente porque le gusta el destino. Luego cuando quiere descubrir y vivir una nueva experiencia, hará otro viaje, con otro destino y con otro motivo.

    En conclusión, creo que al fin y al cabo habrá que concentrarse en las emociones aunque tampoco demasiado para no sobrecargar esta palabra y evitar lo que esta pasando con el turismo de “experiencias”. Una experiencia que deja hablar las emociones y así todo quedara gravado en la mente como un viaje que será imposible repetir y que será inolvidable.

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