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¿Valoras tu hotel o simplemente vas a precio?

domingo, 26 de abril de 2015

¿Valoras tu hotel o simplemente vas a precio?

(Un post de Juan Antonio Mota Navarro 22 DE ABRIL DEL 2015, hosterltur.com)

 

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Bajar precios de forma indiscriminada para vender tus habitaciones hará daño a tu hotel a medio y largo plazo.

Esta conducta que suele ser muy habitual en diversos escenarios en el mercado, especialmente en esos periodos de temporada baja cuando deseas vender tus últimas habitaciones, echan al traste otro tipo de inversiones que puedes estar llevando a cabo para mejorar no solo tus ventas sino tu comunicación, tu posicionamiento en el mercado, tu branding en general.

¿Por qué no somos capaces de darle a nuestro producto el valor justo que merece dentro de su set competitivo?

Fijaros que no he hablado de “precio” sino de “valor”, es decir aquello que presumiblemente habla de nosotros, de esa percepción llena de matices inherentes a la intangibilidad de nuestros servicios y especialmente a todo aquello que encierra la vivencia de lo que somos, la experiencia que procuramos, ese factor diferencial que debe ser la hospitalidad cuando la unimos a buenas instalaciones y servicios para superar las expectativas de nuestros clientes.

No debemos olvidar nuestra posición como producto hotelero en el mercado. No todos los establecimientos hoteleros juegan en la misma división y si la demanda es débil habrá que estimularla pero sin perder la perspectiva de nuestro negocio.

Juegues donde juegues lo importante es no perder la referencia de quién eres y qué objetivos te has marcado consolidar en el mercado, no solo desde un punto de vista económico sino atendiendo a la consolidación de tu marca en el tiempo.

Vender dos o tres habitaciones a última hora bajando notablemente tu precio hasta situarla en una división en la que no juegas es como si estuvieras marcándole un gol a un equipo de benjamines y lo peor de todo es que te pueda generar una falsa visión de “esto funciona” , como si realmente el gol se lo estuvieras metiendo al campeón de la liga.

Y prodigarte, por qué no, “si funciona”, en este tipo de acciones que no solo repercutirá en tu RevPar sino en cómo los demás te ven.

Darle valor a un producto es tener en cuenta tus debilidades y fortalezas, conocer bien tu mercado y tu set competitivo y afianzarte con la adecuada estrategia en el lugar que mereces, ni más arriba ni más abajo, en el justo y preciso lugar en cada momento.

Tu posición en el ranking tendrá un precio X para determinado día y mañana podrá ser otra porque nadie puede entender el mercado y sus influencias sin dinamismo, sin análisis y sopesados riesgos.

Pero lo que no se puede olvidar bajo ningún concepto es tu posición como marca en el mercado, lo que los clientes opinan de tí, ese valor tan inherente a las emociones y a la experiencia del usuario que te diferencia del resto y que habla de tí aunque tú no hables porque son otros los embajadores de tu marca.

Esa es la perspectiva que no se debe perder y conviene estar tranquilos y analíticos cuando esa demanda parece no fluir.

Los hoteles no solo venden habitaciones. Si así fuese cualquier habitación nos parecería igual. La hotelería tiene un ritmo diferente, exige exhaustivo análisis y medidas ajustadas en un entorno muy voluble, cambiante pero, sobre todo, exige la premisa deno perder el equilibrio entre sus múltiples variables: precio, competencia, distribución, calidad, reputación, imagen, etc.

¿O acaso el valor de un producto hotelero no es la suma de los esfuerzos y las acciones implementadas para darle forma e identidad propia en el tiempo?

Si tu producto no avanza, no evoluciona es porque está muerto. Tu hotel de ayer no puede ser el mismo de hoy si haces los deberes con criterio.

Y esa lucha, ese esfuerzo tiene un premio en el tiempo cuando tus clientes te ven como un referente en el destino, algo más que un hotel alejado de bajadas de precio sin sentido, un hotel cuyo valor tienes que saber medir para optimizar tu precio y no dejarte llevar por una ventaja cortoplacista que daña más que la posible ganancia de unos cuántos caros euros.

 

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  1. Elisa Konovalova
    domingo, 26 de abril de 2015 a las 15:41 | #1

    Estoy muy de acuerdo con las ideas expresadas en el articulo. Durante las conversaciones en clase ya hemos comentado que bajar el precio es una de la peores estrategias. Y no es difícil verlo: una vez bajados los precios es mucho mas dificil subirlos después sin algún cambio profundo y notable en los servicios prestados. Mientras eso exige más inversiones (sea en personal, en redecoraciones del hotel y construcción de algún nuevo departamento como spa o restaurante).

    Epocas difíciles siempre acaban, acaba la temporada baja, acaba la crisis, acaban las situaciones políticas o sociales que afectan turismo, la gente se olvida relativamente rápido cuando se estabiliza la situación. Lo que no olvida la gente es la imagen del hotel, por tanto si por ejemplo durante los años de crisis uno presta servicios de 5 estrellas por el precio de tres, luego ya es imposible volver a los precios correspondientes al nivel de hotel, por que la gente se preguntará “¿y eso? ¿por qué pagamos mucho más por el mismo servicio”.

    Otra cosa sería mantener el precio y de vez en cuando ofrecer algunas promociones (como incluir aparcamiento o desayuno si uno reserva más noches) – así el hotel se queda con su posicionamiento y los turistas lo perciben como una buena compra, “tienen suerte” por pillar la oferta y no lo dan por hecho.

    De todas maneras, siempre es mejor centrarse en los servicios, destacar su punto diferenciador, orientarse mejor hacia su público, hacia su clientela. Es verdad que bajando los precios uno puede expandir su mercado – ya que el hotel se lo va a poder permitir más gente: los que antes se quedaban en el alojamiento de nivel inferior. Pero también es verdad que es imposible seguir prestando servicios de elevada calidad sin generar los mismos ingresos, por tanto o se baja la calidad, o uno se ve obligado a subir los precios y toda esta “nueva” clientela se va por donde ha venido.

    En resumen, mantener el precio pase lo que pase, cuidar de su clientela, mejorar los servicios y la imagen del establecimiento.

  2. EstherCE
    domingo, 26 de abril de 2015 a las 22:57 | #2

    Como bien dice mi compañera Elisa, las ideas que explica el artículo coinciden con lo que hemos aprendido en las clases.

    Granada es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer en este sentido, como nos han explicado varios de los ponentes que han impartido clases en el máster. En Granada existe una guerra de precios entre los hoteleros que no beneficia para nada al sector.

    Hay empresas que utilizan una estrategia de guerra de precios, como son por ejemplo las empresas de vuelo “low-cost”, en las que la bajada de precios está justificada, pues sus políticas de empresa para ser competitivas pasan por conseguir la mayor reducción de gastos posible y ofrecer un precio más bajo que la competencia.

    Sin embargo, este no es el caso de la mayor parte del sector hotelero, en el que lo adecuado sería adaptar el precio al valor del establecimiento concreto y no bajarlo a la primera de cambio. Bajando los precios de esta forma sólo se consigue que los establecimientos hoteleros vean reducido su RevPAR, y que la imagen de los hoteles y por lo tanto del sector hotelero de la zona, se vea perjudicada. Granada actualmente atrae a muchísimo turismo solo por sus bajas tarifas de alojamiento y de restauración, cuando en realidad podría ofrecer un turismo de calidad que se cobrase en consonancia. Aquí es muy importante la unión de los hoteleros de la ciudad para llegar a un acuerdo y que así finalizase la guerra de precios que a día de hoy sigue existiendo.

    Como bien dice Elisa, eso no significa que los hoteles no deban hacer promociones, al contrario, puede ser una buena forma puntual de atraer al turista sin que la imagen del establecimiento se vea dañada. Lo que hay que evitar es la bajada de precios en las tarifas generales de los hoteles.

    Es imprescindible buscar la forma de crearse una buena imagen ofreciendo instalaciones y servicios de calidad de forma que el turista nos vea como un referente, y esto es imposible si la política de empresa se basa en reducir costes como sea para bajar el precio y luchar con nuestra competencia. En este ámbito, en mi opinión, la unión (de los hoteleros en este caso) haría la fuerza.

  3. NelliKuz
    lunes, 27 de abril de 2015 a las 13:40 | #3

    Es un muy buen artículo en el cuál se expresa la importancia de los precios para las empresas hoteleras y la pésima utilización de las mismas en la actualidad realizada por la mayoría de las éstas empresas.

    Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de mis compañeras, si es una empresa que lleva a cabo estrategias de bajo coste, tiene justificado el uso de la bajada de precios. Los hoteles que apuestan por la diferenciación o segmentación de mercado, no deberían llevar a cabo estrategias de bajo coste por que enseguida perderían ese factor diferenciado para la demanda.

    La imagen del hotel queda totalmente dañada, ya que una primera impresión no se puede cambiar y los clientes fidelidades se acostumbran a los precios bajos, y en el momento que se produzca una subida de precios hay muchas posibilidades de perder estos clientes. Por la bajada de precio se puede perder muchos servicios escenciales para el buen posicionamiento (trato profesionalizado, servicios extras como el minibar, limpieza, etc.) porque los ingresos son cada vez menores y no dan a basto para cubrir todos los gastos necesarios para mantener el nivel exigido por la empresa y la demanda.

    En la bajada de precios no podemos incluir las promociones, que cómo mencionan mis compañeras es una estrategia ideal para las temporadas bajas o para incrementar la ocupación sin perder el posicionamiento en el mercado.

    En cuanto a mi opinión, pienso que un hotel debe saber los gastos que produce por habitación ocupada y habitación vacía, establecer el precio en base a este coste añadiendo siempre con un cierto beneficio, para poder mantener los servicios y las características del producto que quiere que llegue a la demanda. Por otro lado conocer el punto muerto, para calcular cuál es el nivel de ocupación óptimo. Por último, es importante establecer una buena estrategia de revenue, establecer una serie de precios de menor a mayor cuantía, estableciendo unos precios más bajos (pero cubriendo todos los gastos con un margen de rentabilidad más bajo) para aquellos días que la demanda es baja, incluso ofreciendo interesantes promociones. Para los días dónde la demanda es más elevada ofrecer precios con un margen de beneficio mas elevado y así sucesivamente. Por que lo más importante es pensar en la rentabilidad del hotel y no guiarse por el nivel de ocupación únicamente ya que se puede llenar un hotel pero aun así no cubrir todos los gastos de éste.

    Por último añadir que para éste sector es más importante los buenos servicios y el buen trato al cliente que un precio bajo. El cliente que se guía por un precio bajo, pero recibe un mal trato, jamás volverá a adquirir ese tipo de servicio, sin embargo, aquellos que pagan un poco más pero reciben un buen trato, tienen una mejor experiencia y se lo recomendarán a muchas más personas y aumentará el buen posicionamiento del hotel. Por todos estos motivos, estoy de acuerdo con el texto expuesto anteriormente de que la bajada de precios es la peor solución para las empresas turísticas.

  4. Maria Cielo Chirico
    domingo, 3 de mayo de 2015 a las 16:44 | #4

    Cada error puede ser corregido ¿es la pregunta es…quien paga?
    Antes de llegar a este punto, a aquel de cometer errores que indudablemente serán pagados por alguien o que por ejemplo perjudicarán la imagen misma de un hotel hace falta aclarar sobre las posibles maniobras que adoptar antes de cometer este fatídico error.
    Por ejemplo uno de los errores más frecuentes que se cometen en el reparto turístico y sobre todo en el reparto hotelero es bajar el precio de la venta de una habitación, sobre todo en temporada baja.
    El albergador o el operador turístico deberían pensar que una vez bajado será mucho más complejo realzar después el precio para reconducirlo a los niveles anteriores.
    Además el cliente podría asociar con el precio bajo una calidad del servicio que no refleja sus expectativas; necesita por lo tanto sonsacar el momento justo para aplicar por ejemplo el yield haciendo mucho caso a no bajar el nivel cualitativo que se prefijó allí. El “Yield” es él la estrategia para optimizar los provechos de la empresa pero no tiene que inducir el albergador a deber perseguir a toda costa la tasa de ocupación del 100%; amenazaría de reducir el margen de provecho ya que la clientela que querrá adquirir los servicios turísticos, no será dispuesta a gastar demasiado teniendo una sensación de calidad pésima.
    Psicológicamente el cliente asocia una tarifa baja a un nivel escaso.
    Desaforadamente difícilmente el cliente acoge que la competencia reduce las tarifas de modo desmesurado con respecto del real valor con tal que sacar provecho, y este tema lo hemos visto y analizado varias veces durante el curso de las lecciones de los muchos módulos del máster.
    La cosa que principalmente hemos aprendido es que por lo tanto hace falta estar muy atentos a no comprometer el valor del propio brand ya que si un producto no vende no es siempre el caso de bajar el precio, sería en cambio más sensato modificar el plan de mercadotecnia utilizando por ejemplo de las promociones, como ya mis compañeras han comentado.
    Una de las posibles tácticas favorables podría ser apostar a la calidad del servicio y no sólo sobre el precio. Sería oportuno apartar la atención del precio trabajando bien sobre otras variables para ofrecer un servicio excelente al cliente.
    En el caso de un Hotel, se podrian organizar como por ejemplo algunos paquetes turísticos “fines de semana románticos”, “encuentros gourmet para descubrir el enogastronomia locale”,”weekend de relax”.
    Estas técnicas podrían dar la posibilidad de distinguirse de los mismos competitor y se también podría acceder a nuevos canales de venta alternativa.
    Éste podría ayudar indudablemente a disminuir la posibilidad de comparación directa entre el justo producto y aquel de la competencia y por lo tanto se podría apartar la atención del precio, porque ya los productos a aquel punto no serían fácilmente y directamente comparables. Sería así simple, administrar las objeciones sobre el precio.
    A cada modo, este fenómeno comentado sobre ocurre sobre todo en ciudades saturadas por el turismo, que ofrecen una oferta turística muy parecida, dónde existe una guerra de los precios despiadados.
    Puedo decir que no conozco todavía bien esta ciudad (Granada) que me hospeda de algún tiempo, pero de lo que he aprendido en clase, hay una dura competencia entre Hotel que a menudo ofrecen el mismo servicio y por lo tanto una de las llaves por el éxito, sea aquí que en otro lugar pudiera seraquel de la DIFERENCIACIÓN. ¡Ancho espacio a la inventiva!

  5. elena garlo
    lunes, 4 de mayo de 2015 a las 16:50 | #5

    De acuerdo, bajar los precios no es la estrategia mas adecuada para el hotel como ya hemos visto, pero es controvertido renunciar a lo que todo el sector hace,siendo rápido y fácil, sin ir mas lejos nuestra ciudad se podría vender mucho mejor, pero tenemos un escenario que a pesar de dar mucho juego no esta valorado como bien se merece.
    Por ejemplo, en un destino en el que apenas haya oferta de alojamiento, los hoteleros se pueden permitir una variación de precios, puesto que el turista deberá de elegir uno, pero en nuestro caso con tanta oferta de establecimientos a elegir y así mismo una elevada demanda, (la oferta sigue superando a la demanda), el sector ha entrado en una canibalización de los precios, y digo canibalización porque creo que se ha perdido de vista el objetivo clave en la hostelería con la bajada de precios discriminada que tenemos en Granada, pues claro, hay que tener en cuenta la ocupación, pero eso no lo es todo, ¿donde quedan los beneficios, y la reputación? Tanto del sector como del destino, obviamente. Como bien dice un proverbio popular “pan para hoy es hambre para mañana”, hay que meditar bien como queremos que nuestros clientes nos recuerden y tener bien claras nuestras metas y definidas nuestras estrategias.
    ¿Cómo? Pues como bien ha mencionado previamente mi compañera Chelo, la clave esta en las alternativas, comparto con ella esta idea, nuestro poder no es venderse a precio de coste, o incluso por debajo de los costes a afrontar, sino en la diferenciación, en ser mejor que la competencia.
    Ojo, varios profesionales del sector en seminarios de los impartidos en el máster, nos lo han dejado claro, los hoteles no son hermanitas de la caridad, son empresas, y por tanto han de comportarse como tales y tener el objetivo de ser rentables, obtener beneficios y perdurar en el tiempo.
    Que se puede conseguir con esta estrategia tan de moda, creo que nada positivo, aquí el “donde fueres haz lo que vieres” es perjudicial, así que antes de optar a la vía fácil y rápida por la que todos optan, arriesguemos un poco mas, y optemos por vender hoteles con calidad total, manteniendo nuestros precios y obteniendo beneficios ambas partes.
    Como vías “saludables” para diferenciarnos de la competencia, empecemos por optar por hoteles con calidad total, es decir, nuestro nivel de exigencia ha de ser superior a lo esperado por nuestros cliente potenciales, apostar por personal cualificado, ya que en su mayor parte son los que consiguen la satisfacción del cliente externo y por ende mayor beneficio y reputación de cara a nuevos clientes, cuidar los detalles y mejorar nuestro sello distintivo mediante la obtención de ecoetiquetas, premios reconocidos en el sector, y medidas de calidad como las normas ISO 9000, 14000, EMAS global (con vistas a ser una inversión, no un coste) para promocionar los establecimientos, garantizar nuestra calidad y con la meta final de conseguir la fidelización del cliente o promover el “boca a boca” como la mejor publicidad de nuestros hoteles, etc.
    Así conseguiremos, mediante estas mejoras, hacernos valer y destacar nuestros servicios frente a otros destinos similares sin recurrir a medidas perjudiciales. Tener en cuenta la idea de siempre positivo nunca negativo

  6. Elena Capote
    martes, 5 de mayo de 2015 a las 00:03 | #6

    De acuerdo con el articulo y con la opinión de mis compañeras, la bajada indiscriminada de los precios solo lleva a infravalorar el servicio que ofrecemos y nuestra marca como hotel.Rebaja el estatus y te posiciona a un nivel standar.
    No solo infravalora un producto, sino que bajar los precios te hace no cubrir la totalidad de los costes variables que has empleado para llevar a cabo ese servicio. No solo no generas rentabilidad, sino que no consigues afrontar la totalidad de los recursos que se emplean para poder ofrecer ese servicio.

    Además de estos inconvenientes, como bien menciona este articulo, el precio que fijamos a un determinado producto habla de su valor. Por tanto cuando asignamos un precio a un bien indirectamente pensamos que pagar ese precio nos va a reportar el valor que esperamos recibir. Aunque por desgracia no siempre es así,lo primero que pensamos cuando algo tiene un precio elevado es que es de calidad y en la mayoría de los casos nos compensa elegirlo ante otro que es más barato porque el valor que nos va a aportar nos merecerá la pena.
    Si es cierto que en ocasiones donde nos encontramos con un entorno hostil lleno de factores que van en contra de nuestras estratégias, nos podemos ver presionados para adaptar( siempre dentro de un rango limite) los precios a ese entorno difícil(competencia, mercado cambiante,clientes exigentes…etc). Por tanto tampoco hay que ser extremadamente rígidos con esta filosofía, sino que en momentos puntuales podemos jugar siempre dentro de unos límites con los precios tarea que desempeñan muy bien los especialistas de reveniew management.
    Hago especial incisión en estos límites porque hay que tener siempre en mente los objetivos que perseguimos y a que estamos dispuestos para conseguirlos, por tanto tendremos que valora si realmente es tan importante llenar unas cuantas habitaciones a un precio muy bajo o es preferible mantenerlas a un precio limite aunque no las llenemos.

  7. claudiacala
    martes, 5 de mayo de 2015 a las 20:36 | #7

    estoy de acuerdo con el articulo y con mis compañeras. En clase hemos visto varias veces que bajar el precio no es una buena estrategia para una empresa. Aqui en Granada, la mayoria de las empresas hoteleras empezaron a bajar el precio y ahora es muy complicado volver a los precios de antes. Yo creo que una empresa, para que funcione, nunca debe olvidarse de cuanto gasta e de cuanto necesita para ganar el minimo; en base a esto, nunca se deberia bajar el precio si se sabes que no hay ganancia si no si quiere cerrar la empresa misma. Yo creo que en periodo de pocas ventas mejor seria idear estrategias como crear promociones de corta temporada para intentar cubrir los costes y sobrevivir.
    Diferente son las empresas que adoptan la estrategia low cost: cuando nosotros elegimos un hotel con esta estrategia sabemos muy bien que no tendremos todos los comforts de un hotel de 5 estrellas..hoy en dia veo que, con esta errada politica de precios, cuando alquilamo una habitacion de un hotel importante a un precio barato (como en el caso de Granada), nos buscamos lo mejor y nos quejamos si hay algo mal. Esta es una consequencia de tener precios bajos porque se te acerca un cualquier tipo de publico y, muchas veces, se puede empezar un boca a boca negativo por esto.
    Creo que para tener en auge una empresa sea necesario conocer su justo valor y no alejarse de esto para que se pueda apreciar en cualquier momento y en cualquiera epoca.

  8. StanimiraKalfova
    miércoles, 6 de mayo de 2015 a las 00:30 | #8

    Yo no he podido leer todos los comentarios (me vais a perdonar), pero veo que todo el mundo está de acuerdo con lo que se dice en el artículo. Yo también y por eso me es un poco difícil agregar algo nuevo que no está mencionado hasta el momento. Lo que sí me ha llamado la atención es el siguiente párrafo:
    “Darle valor a un producto es tener en cuenta tus debilidades y fortalezas, conocer bien tu mercado y tu set competitivo y afianzarte con la adecuada estrategia en el lugar que mereces, ni más arriba ni más abajo, en el justo y preciso lugar en cada momento.”
    Un hotel debería saber muy bien qué lugar ocupa en el mercado , qué es lo que lo diferencia de lo demás, cuáles son sus puntos débiles y sus ventajas. Pero nunca debería “subestimarse”. Bajando los precios en ningún caso puede ser buena estrategia. Ya hemos hablado de que ofreciendo precios inferiores conduce a aumentar el porcentaje de ocupación pero no consiguen aumentar el RevPar comparado con los de la competencia. Por tanto la mejor forma de producir ingresos mayores que la competencia es mantener los precios por encima de los de la competencia. Si el producto que ofreces es bueno y de calidad, deberías darle el valor merecido. En caso contrario, la gente se quedará con la impresión de que está pagando por algo inferior de lo que realmente se ofrece.
    Algunas de mis compañeras han mencionado cómo las empresas en Granada han empezado a bajar sus precios y ahora es muy difícil volver a los previos. Lamentablemente, yo creo que esto se ha convertido en una práctica durante la crisis no sólo aquí, sino en la mayoría de las ciudades de Andalucía. Os doy un ejemplo: hace 4 años estuve en un SPA hotel de 4 * en Cádiz justo en la playa con vista al océano. La habitación doble costaba 60 EUR ( pues cabe mencionar que era durante la temporada baja, pero 60EUR??). Estaba con una amiga con la que, tras haber reflexionado y calculado, deducimos que sería la opción mejor para alojamiento cuando del hostal al lado nos iban a cobrar 20 o 25 EUR por persona. Entonces dónde y cómo le sale la cuenta a este hotel me pregunté yo? Si tengo que volver otra vez y pagar un precio doble o mayor por la misma habitación y servicio que he recibido antes pues dudo que lo vaya a hacer. Ya tengo una imagen clara del hotel y aunque sea de 4* , jamas lo veré de distinta manera.
    Otra cosa con la que estoy completamente de acuerdo es algo que ha mencionado Nely: en este sector la gente paga por el servicio y el buen trato. Si tu hotel dispone de un personal cualificado y polivalente que sabe cómo tratar a una persona, esto seguro que será valorado por el cliente al final. Pero si le proporcionas precios bajos , teniendo a la vez un equipo de trabajadores excelentes que sí saben cómo satisfacer sus consumidores, pues las expectativas del cliente externo serían menores. Que no nos olvidemos que la calidad significa valor. En resumen: un hotel debería conocer bien su competencia, debería saber qué lugar ocupa en la mente del consumidor y cómo lo percibe éste. Y de ahí creando ya su imagen completa sin que se deje ser dañado por estrategias malas.

  9. marbencam
    miércoles, 6 de mayo de 2015 a las 21:01 | #9

    El artículo esta muy acertado en los termino que expone. Comparto a si mismo la opinión de mis compañeras y poco más puedo añadir.
    Los establecimientos hoteleros tienen que apostar por un modelo estratégico consolidado y basado en unos objetivos realistas. Deben como requisito indispensable crear valor ya sea con la calidad de sus servicios, instalaciones o la atención de su personal, para así marcar una diferencia y que en la percepción del cliente al menos cubra sus expectativas, aunque lo ideal es superarlas. Si un hotel tiene esto bien definido un sistema de calidad bien aplicado en el que se tenga en cuenta tanto al cliente interno como externo podrá competir sin caer en la guerra de precios que devalúa su producto. La única de precios estrategia que cabría realizar, si se puede llamar así, es el Revenue y como dice Elisa promociones puntuales para captar al cliente o lanzar nuevos productos o servicios.

  10. Lourdes Padillo
    domingo, 10 de mayo de 2015 a las 23:04 | #10

    Estoy totalmente de acuerdo con mis compañeras en que bajar el precio no es la opción más correcta, también nos lo han comentado profesionales del sector que nos han impartido clase.

    Pero… ¿Qué hacer si todos tus competidores de igual categoría llevan a cabo esa estrategia? Si sigues manteniendo tus precios, tu hotel será el último al que se dirijan los clientes, ya que pueden encontrar hoteles de igual categoría con precios inferiores, y quizá no llegues a tener la ocupación que tienen los demás.

    Pero… ¿es rentable para la empresa realizar esa bajada de precios sin llegar a cubrir los costes de subactividad? Para llevar a cabo esta fluctuación de precios es necesaria la presencia del Revenue Management, que es capaz de proporcionar el servicio adecuado, al cliente adecuado, en el momento adecuado y, al precio adecuado. El problema es que muchos hoteles aún no conocen la importancia de la aplicación de estas estrategias.

    En mi opinión la estrategia que deberían llevar a cabo los empresarios de los hoteles sería crear algún “tipo de convenio” entre ellos que estableciera que los precios no fluctuasen entre unos márgenes predeterminados, para así poder dar el valor justo que merece el producto.

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